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Mitología y porteros

Mitología y porteros

Mitología y porteros

Mitología y porteros unidos por un mismo hilo en el paso del tiempo.

Desde que el ser humano empezó a dominar la agricultura y se volvió sedentario ha tenido un lugar que cuidar en el que no ha querido que entren las personas o animales indeseados.

Con la creación de grandes núcleos urbanos y la especialización de tareas, se empezaron a demandar nuevas actividades entre las que entra las de dar seguridad a los bienes y familias de personas poderosas que dominaban dichos núcleos urbanos.

He aquí el germen de nuestra actividad como, Mitología y porteros, que se fue especializando hasta llegar al día de hoy.

En estas culturas antiguas se crearon mitos y leyendas en las que también entraban los porteros o guardianes. Aquí vamos ha hacer un pequeño glosario de algunos de ellos.

Heracles captura a Cerbero

 

El último de los doce trabajos de Heracles fue capturar a Cerbero.

Viajó primero a Eleusis para ser iniciado en los misterios eleusinos y aprender así cómo entrar y salir vivo del Hades. Pudo iniciarse en ellos tras haber sido purificado por haber matado a los centauros.

Luego, encontró la entrada al inframundo en Ténaro.​ Fue acompañado por Atenea y Hermes.

Gracias a la insistencia de Hermes y a su propio aspecto fiero, Caronte le llevó en su barca a través del Aqueronte.

Nosotros desde el apartado de Mitología y porteros, hemos detectado que algunas versiones cuentan que, para llevarse a Cerbero, Heracles simplemente le pide permiso al dios Hades y este accede con la condición de que Heracles no haga daño al perro.

Pero en otras versiones, Heracles dispara una flecha a Hades. Tras esto, en algunas versiones Heracles lucha contra el perro y lo arrastra fuera del Hades,3​ pasando por la cueva Aquerusia.

En otras, Heracles trata con amabilidad al fiero perro, y este, al ser tratado así por primera vez, lo acompaña afuera dócilmente.

Dado que Cerbero era considerado un elemento permanente del Hades, poco podía ocurrirle que le hiciese daño.

Al no haber ninguna otra constelación en esta región, poca historia más podía dársele aparte de la de hacer algo no permanente, como moverle al otro lado de las puertas.

Como habrá podido comprobar tras leer estas curiosidades sobre Cerbero, éste era un ser temible pero que tenían una función clara y necesaria dentro de la mitología griega.

Caronte

 

Aunque no cuidaba de ninguna puerta, sí se puede considerar a Caronte algo así como el portero que daba acceso o no a las almas de los muertos al Hades en la antigua Grecia.

Era el barquero de Hades, el encargado de guiar las sombras errantes de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte si tenían un óbolo para pagar el viaje, razón por la que en la Antigua Grecia los cadáveres se enterraban con una moneda bajo la lengua, costumbre importada posteriormente en la Antigua Roma, donde también se veneraba al personaje. Aquellos que no podían pagar tenían que vagar cien años por las riberas del Aqueronte, tiempo después del que Caronte accedía a llevarlos sin cobrar.

Caronte era el hijo de Érebo y Nix. Se le representaba como un anciano flaco y gruñón de ropajes oscuros y con antifaz (o, en ocasiones, como un demonio alado con un martillo doble) que elegía a sus pasajeros entre la muchedumbre que se apilaba en la orilla del Aqueronte, entre aquellos que merecían un entierro adecuado y podían pagar el viaje (entre uno y tres óbolos).

Se desconocen los motivos por los que Caronte dejó pasar a Heracles (Hércules), pero a causa de ello Caronte fue encarcelado un año con la acusación de haberle dejado pasar sin haber obtenido el pago habitual exigido a los vivos: una rama de oro que proporcionaba la sibila de Cumas.

Otro mortal que logró «cruzar dos veces victorioso el Aqueronte» es Orfeo, quien encantó a Caronte y a Cerbero para traer de vuelta al mundo a su amada muerta, Eurídice, a quien perdió definitivamente en su viaje de vuelta. Psique también logró hacer el viaje de ida y vuelta estando viva.

Homero y Hesíodo no hacen ninguna referencia al personaje. La primera mención de Caronte en la literatura griega parece ser un poema minio, citado por Pausanias.

Dicho poema atribuye a la leyenda de Caronte un origen egipcio, como confirma Diodoro Sículo. Los etruscos mencionan también a un Caronte que acompañaba a Marte a los campos de batalla.

Caronte es frecuentemente representado en el arte de la Antigua Grecia en jarrones funerarios de los siglos V y IV a. C. que son a menudo decorados con escenas de muertos en su barca.

En los primeros jarrones, parece un tosco y descuidado marinero ateniense vestido de color marrón rojizo, tomando el palo de su barca con su mano derecha, y usando su mano izquierda para recibir al muerto.

Algunas veces aparece Hermes como psicopompo. En los jarrones más recientes, se le da una apariencia y conducta más amable y refinada.

Cervero

 

Cervero, también conocido como Can Cerbero, era el perro del dios Hades, un monstruo de tres cabezas en la tradición más común o de cincuenta cabezas según Hesíodo, de oro con una serpiente en lugar de cola.

Parte de su nombre, significa literalmente, «demonio del pozo», por lo que supondrás que  era un ser terrible de la mitología griega.

El cometido de Can Cerbero, era asegurarse de que los muertos no salieran y a la vez evitar que los vivos se internaran en el Hades (inframundo).

Era hijo de Equidna y Tifón, y hermano de Ortro. La existencia de un perro infernal en la entrada de los infiernos parece que ya estaba presente en la mitología indoeuropea original, pues aparece en los mitos de otros pueblos indoeuropeos, como es el caso del perro ensangrentado Garm en la mitología escandinava.

La mayoría de los autores clásicos coinciden en que Cancerbero poseía tres terribles cabezas y que sus nombres eran:

Veltesta (cabeza izquierda), Tretesta (tercera cabeza) y Drittesta (cabeza derecha). Pero algunos, daban este dato como erróneo.

Entre estas últimas personas se encontraba Hesíodo, que aseguraba que este temible perro poseía nada más y nada menos que cincuenta cabezas.

Otro autor que todavía exageraba más el número de cabezas de Cancerbero era Píndaro, que relataba que éste no tenía menos de cien cabezas.

Es curioso que coincida que estos dos relatos fueron los más antiguos de todos.

San Pedro

 

Simón Pedro fue de acuerdo con múltiples pasajes neotestamentarios, uno de los discípulos más destacados de Jesús de Nazaret.

Se constituyó en el apóstol más conocido y citado del Nuevo Testamento en general y de los cuatro evangelios canónicos y los Hechos de los Apóstoles en particular, que lo presentan bajo muy variados aspectos.

La Iglesia católica lo identifica a través de la sucesión apostólica como el primer papa, basándose, entre otros argumentos, en las palabras que le dirigió Jesús: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos.

De acuerdo con la narración evangélica, Pedro era un pescador judío de Galilea.

Fue reclutado al comienzo de su ministerio por Jesús y se convirtió en uno de sus más allegados según relata el nuevo testamento, que cuenta como tras haberlo anunciado el mesías, le  niega tres veces tras su crucifixión.

Tras la muerte de Jesús, Mateo presenta a Pedro como una figura crucial de las comunidades paleocristianas.

Es el primer apóstol que supuestamente obra un milagro público:

Tras invocar el nombre de Jesús, los cristianos afirman que cura milagrosamente a un hombre a las puertas del templo de Jerusalén (Hechos 3:1-10). En otra oportunidad, la Biblia afirma que resucita a una mujer (Hechos 9:36-43).

De camino a Roma, Pedro funda la iglesia de Antioquía.

La tradición católica de los Padres de la Iglesia narra que Pedro acabó sus días en Roma, donde fue obispo, y que allí murió martirizado bajo el mandato de Nerón en el Circo de la colina vaticana.

Fue crucificado boca abajo debido a que dijo no ser digno de morir como lo hizo Jesús de Nazaret.

Según la mitología cristiana, Pedro es el portero que abre o no las puertas del cielo a las almas de las personas que han muerto según las obras que hayan llevado a cabo en vida.

Tiene una intervención destacada en el Concilio de Jerusalén (50-51 d.C.), cuando Pablo sostiene que el mensaje de Jesús debe extenderse también a los gentiles (pueblos no judíos) Hechos 15:1-11.

En todos estos ejemplos, en los que la figura de Simón Pedro se destaca por encima del resto de los apóstoles, la Iglesia católica ve una confirmación de la enseñanza de que él ejercía el primado sobre ellos.

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